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    Descripcion:
    El acto reviste la mayor solemnidad. Ante 26 de los 30 diputados electos, ante distinguidas personalidades invitadas, el 15 de febrero de 1819 se instala el Congreso de Angostura con un discurso medular de Simon Bolivar, Jefe Supremo de la Republica desde 1816.

    Francisco Antonio Zea es electo Presidente del Congreso, y este, ya en posesion, invita a tomar la eleccion de un Presidente de la Republica interino. Como era de esperarse, el elegido es Simon Bolivar. Al Libertador, sin embargo, le preocupa mas la guerra que la Presidencia. Pide, por tanto, que se le acepte la renuncia:

    Legisladores: Yo deposito en vuestras manos el mando supremo de Venezuela. Vuestro es ahora el augusto deber de consagraros a la felicidad de la Republica; en vuestras manos esta la balanza de nuestros destinos, la medida de nuestra gloria; ellas sellaran los decretos que fijan nuestra libertad....

    esta lleno de sabias reflexiones, de un insuperable contenido politico y filosofico. Es dificil concebir que pieza tan sesuda pudo haber sido creada en medio del estruendo de la guerra, los viajes a caballo, en embarcaciones, los sacrificios, las intrigas de los mismos conciudadanos. Es el poder de concentracion lo que asombra de Bolivar, demostrado cuando dictaba hasta tres y cuatro cartas a la vez.

    En Angostura, Bolivar es sociologo, filosofo, historiador, visionario, nos muestra lo que ha asimilado de los clasicos antiguos y modernos, es esencialmente un politico creador. Cuando nos habla del Poder Moral, su cuarto Poder, pone de manifiesto la sensibilidad de su alma y su preocupacion por la educacion del pueblo: La educacion popular debe ser el cuidado primogenito del amor paternal del Congreso. Moral y luces son los polos de una Republica; moral y luces son nuestras primeras necesidades ..

    Bolivar se pronuncia tambien por un Gobierno republicano, cuyas bases serian la soberania del pueblo; la division de los poderes; la libertad civil, la proscripcion de la esclavitud, la abolicion de la monarquia y los privilegios.

    Este discurso de Angostura tiene unas cinco mil palabras. Bolivar le encomendo a Manuel Palacio Fajardo que le hiciera las observaciones que creyera convenientes. Apenas pronunciado en el recinto del Congreso, Bolivar lo entrego al subdito britanico James Hamilton, comerciante residenciado en Angostura, para que lo tradujera al ingles. Este manuscrito, escrito por ambas caras en un cuaderno de 32 folios, permanecio en manos de los familiares de Hamilton, hasta que fue rescatado por Pedro Grases en 1975 y publicado en reproduccion facsimilar que ordeno el entonces Presidente Carlos Andres Perez.

    A dos dias de haberse instalado el celebre Congreso de Angostura, el 17 de febrero de 1819, Simon Bolivar se juramento como Presidente de Venezuela. A partir de ese momento aparece en los documentos oficiales la denominacion Libertador Presidente de la Republica de Venezuela, hasta el 17 de diciembre de este mismo ano, en que pasa a ser Presidente de la nueva Republica de Colombia que el mismo ha creado.

    El 20 de febrero de 1821 el gobierno se muda desde Angostura hacia la ciudad de Cucuta, perteneciente al Departamento de Nueva Granada, hoy Colombia, donde quedaba temporalmente establecida la capital. Le correspondio a Carlos Soublette, quien ejercia la Vicepresidencia de la Republica para ese momento, efectuar el traslado. El Congreso de Cucuta fijo luego la capital de la Republica de Colombia en Bogota, provocando reacciones desfavorables entre los venezolanos.

    El 22 de mayo de 1764, con la bendicion del Fortin de San Gabriel, se cumple la fundacion de la ciudad de Angostura, que se habia empezado a trasladar desde Santo Tome el 14 de febrero de ese mismo ano. Fue Don Joaquin Sabas Moreno de Mendoza quien realizo, por encargo de Don Jose Solano, el traslado de dicha ciudad. Privaron en ello factores economicos, de seguridad y ambientales. El 22 de mayo de 1964 se celebro el bicentenario de Angostura.

    , Angostura recibe el nombre de Ciudad Bolivar, en honor al Libertador. Las autoridades y el pueblo de Angostura habian expresado este deseo desde 1843, cuando se dirigieron al Congreso Nacional solicitando un pronunciamiento al respecto. El decreto del Presidente Soublette tuvo vigencia a partir del 24 de junio de este ano.

    Discurso publicado en el Correo del Orinoco, numeros 19, 20, 21 y 22 del 20 de febrero al 13 de marzo de 1819. El Libertador, en carta de Tunja de 26 de marzo de 1820, escribia lo siguiente al general Santander: Mando a usted la Gaceta. Numero 22, para la continuacion de mi discurso; en ella es menester tomar el mayor interes en sus enmendaduras, porque lo he hecho en el mayor desorden, pero lo que esta borrado debe no ponerse. Lo que esta subrayado, como son las expresiones de Montesquieu, que se ponga en letra bastardilla, y la divisa en letra mayuscula

    Senor. Dichoso el ciudadano que bajo el escudo de las armas de su mando ha convocado la soberania nacional para que ejerza su voluntad absoluta! Yo, pues, me cuento entre los seres mas favorecidos de la Divina Providencia, ya que he tenido el honor de reunir a los representantes del pueblo de Venezuela en este augusto Congreso, fuente de la autoridad legitima, deposito de la voluntad soberana y arbitro del destino de la nacion.

    Al trasmitir a los representantes del pueblo el Poder Supremo que se me habia confiado, colmo los votos de mi corazon, los de mis conciudadanos y los de nuestras futuras generaciones, que todo lo esperan de vuestra sabiduria, rectitud y prudencia. Cuando cumplo con este dulce deber, me liberto de la inmensa autoridad que me agobiaba, como de la responsabilidad ilimitada que pesaba sobre mis debiles fuerzas. Solamente una necesidad forzosa, unida a la voluntad imperiosa del pueblo, me habria sometido al terrible y peligroso encargo de Dictador Jefe Supremo de la Republica. Pero ya respiro devolviendoos esta autoridad, que con tanto riesgo, dificultad y pena he logrado mantener en medio de las tribulaciones mas horrorosas que pueden afligir a un cuerpo social!

    No ha sido la epoca de la Republica, que he presidido, una mera tempestad politica, ni una guerra sangrienta, ni una anarquia popular, ha sido, si, el desarrollo de todos los elementos desorganizadores; ha sido la inundacion de un torrente infernal que ha sumergido la tierra de Venezuela. Un hombre, y un hombre como yo!, que diques podria oponer al impetu de estas devastaciones? En medio de este pielago de angustias no he sido mas que un vil juguete del huracan revolucionario que me arrebataba como una debil paja. Yo no he podido hacer ni bien ni mal; fuerzas irresistibles han dirigido la marcha de nuestros sucesos; atribuirmelos no seria justo y seria darme una importancia que no merezco. Quereis conocer los autores de los acontecimientos pasados y del orden actual? Consultad los anales de Espana, de America, de Venezuela; examinad las Leyes de Indias, el regimen de los antiguos mandatarios, la influencia de la religion y del dominio extranjero; observad los primeros actos del gobierno republicano, la ferocidad de nuestros enemigos y el caracter nacional. No me pregunteis sobre los efectos de estos trastornos para siempre lamentables; apenas se me puede suponer simple instrumento de los grandes moviles que han obrado sobre Venezuela; sin embargo, mi vida, mi conducta, todas mis acciones publicas y privadas estan sujetas a la censura del pueblo. Representantes! Vosotros debeis juzgarlas. Yo someto la historia de mi mando a vuestra imparcial decision; nada anadire para excusarla; ya he dicho cuanto puede hacer mi apologia. Si merezco vuestra aprobacion, habre alcanzado el sublime titulo de buen ciudadano, preferible para mi al de Libertador que me dio Venezuela, al de Pacificador que me dio Cundinamarca, y a los que el mundo entero puede dar.

    Yo deposito en vuestras manos el mando supremo de Venezuela. Vuestro es ahora el augusto deber de consagraros a la felicidad de la Republica; en vuestras manos esta la balanza de nuestros destinos, la medida de nuestra gloria, ellas sellaran los decretos que fijen nuestra libertad. En este momento el Jefe Supremo de la Republica no es mas que un simple ciudadano; y tal quiere quedar hasta la muerte. Servire, sin embargo, en la carrera de las armas mientras haya enemigos en Venezuela. Multitud de benemeritos hijos tiene la patria capaces de dirigirla, talentos, virtudes, experiencia y cuanto se requiere para mandar a hombres libres, son el patrimonio de muchos de los que aqui representan el pueblo; y fuera de este Soberano Cuerpo se encuentran ciudadanos que en todas epocas han mostrado valor para arrostrar los peligros, prudencia para evitarlos, y el arte, en fin, de gobernarse y de gobernar a otros. Estos ilustres varones mereceran, sin duda, los sufragios del Congreso y a ellos se encargara del gobierno, que tan cordial y sinceramente acabo de renunciar para siempre.

    La continuacion de la autoridad en un mismo individuo frecuentemente ha sido el termino de los gobiernos democraticos. Las repetidas elecciones son esenciales en los sistemas populares, porque nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y el se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpacion y la tirania. Un justo celo es la garantia de la libertad republicana, y nuestros ciudadanos deben temer con sobrada justicia que el mismo magistrado, que los ha mandado mucho tiempo, los mande perpetuamente.

    Ya, pues, que por este acto de mi adhesion a la libertad de Venezuela puedo aspirar a la gloria de ser contado entre sus mas fieles amantes, permitidme, senor, que exponga con la franqueza de un verdadero republicano mi respetuoso dictamen en este Proyecto de Constitucion que me tomo la libertad de ofreceros en testimonio de la sinceridad y del candor de mis sentimientos. Como se trata de la salud de todos, me atrevo a creer que tengo derecho para ser oido por los representantes del pueblo. Yo se muy bien que vuestra sabiduria no ha menester de consejos, y se tambien que mi proyecto acaso, os parecera erroneo, impracticable. Pero, senor, aceptad con benignidad este trabajo, que mas bien es el tributo de mi sincera sumision al Congreso que el efecto de una levedad presuntuosa. Por otra parte, siendo vuestras funciones la creacion de un cuerpo politico y aun se podria decir la creacion de un sociedad entera, rodeada de todos los inconvenientes que presenta una situacion la mas singular y dificil, quizas el grito de un ciudadano puede advertir la presencia de un peligro encubierto o desconocido.

    Al desprenderse America de la Monarquia Espanola, se ha encontrado, semejante al Imperio Romano, cuando aquella enorme masa, cayo dispersa en medio del antiguo mundo. Cada desmembracion formo entonces una nacion independiente con forme a su situacion o a sus intereses; pero con la diferencia de que aquellos miembros volvian a restablecer sus primeras asociaciones. Nosotros ni aun conservamos los vestigios de lo que fue en otro tiempo; no somos europeos, no somos indios, sino una especie media entre los aborigenes y los espanoles. Americanos por nacimiento y europeos por derechos, nos hallamos en el conflicto de disputar a los naturales los titulos de posesion y de mantenernos en el pais que nos vio nacer, contra la oposicion de los invasores; asi nuestro caso es el mas extraordinario y complicado. Todavia hay mas; nuestra suerte ha sido siempre puramente pasiva, nuestra existencia politica ha sido siempre nula y nos hallamos en tanta mas dificultad para alcanzar la libertad, cuanto que estabamos colocados en un grado inferior al de la servidumbre; porque no solamente se nos habia robado la libertad, sino tambien la tirania activa y domestica. Permitaseme explicar esta paradoja. En el regimen absoluto, el poder autorizado no admite limites. La voluntad del despota, es la ley suprema ejecutada arbitrariamente por los subalternos que participan de la opresion organizada en razon de la autoridad de que gozan. Ellos estan encargados de las funciones civiles, politicas, militares y religiosas, pero al fin son persas los satrapas de Persia, son turcos los bajaes del gran senor, son tartaros los sultanes de la Tartaria. China no envia a buscar mandarines a la cuna de Gengis Kan que la conquisto. Por el contrario, America, todo lo recibia de Espana que realmente la habia privado del goce y ejercicio de la tirania activa; no permitiendonos sus funciones en nuestros asuntos domesticos y administracion interior. Esta abnegacion nos habia puesto en la imposibilidad de conocer el curso de los negocios publicos; tampoco gozabamos de la consideracion personal que inspira el brillo del poder a los ojos de la multitud, y que es de tanta importancia en las grandes revoluciones. Lo dire de una vez, estabamosabstraidos, ausentes del universo, en cuanto era relativo a la ciencia del gobierno.

    Uncido el pueblo americano al triple yugo de la ignorancia, de la tirania y del vicio, no hemos podido adquirir, ni saber, ni poder, ni virtud. Discipulos de tan perniciosos maestros las lecciones que hemos recibido, y los ejemplos que hemos estudiado, son los mas destructores. Por el engano se nos ha dominado mas que por la fuerza; y por el vicio se nos ha degradado mas bien que por la supersticion. La esclavitud es la hija de las tinieblas; un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destruccion; la ambicion, la intriga, abusan de la credulidad y de la inexperiencia, de hombres ajenos de todo conocimiento politico, economico o civil; adoptan como realidades las que son puras ilusiones; toman la licencia por la libertad; la traicion por el patriotismo; la venganza por la justicia. Semejante a un robusto ciego que, instigado por el sentimiento de sus fuerzas, marcha con la seguridad del hombre mas perspicaz, y dando en todos los escollos no puede rectificar sus pasos. Un pueblo pervertido si alcanza su libertad, muy pronto vuelve a perderla; porque en vano se esforzaran en mostrarle que la felicidad consiste en la practica de la virtud; que el imperio de las leyes es mas poderoso que el de los tiranos, porque son mas inflexibles, y todo debe someterse a su benefico rigor; que las buenas costumbres, y no la fuerza, son las columnas de las leyes; que el ejercicio de la justicia es el ejercicio de la libertad. Asi, legisladores, vuestra empresa es tanto mas improba cuanto que teneis que constituir a hombres pervertidos por las ilusiones del error, y por incentivos nocivos. La libertad-dice Rousseau es un alimento suculento, pero de dificil digestion. Nuestros debiles conciudadanos tendran que enrobustecer su espiritu mucho antes que logren digerir el saludable nutritivo de la libertad. Entumidos sus miembros por las cadenas, debilitada su vista en las sombras de las mazmorras, y aniquilados por las pestilencias serviles, eran capaces de marchar con pasos firmes hacia el augusto templo de la libertad? Seran capaces de admirar de cerca sus esplendidos rayos y respirar sin opresion el eter puro que alli reina?

    Meditad bien vuestra eleccion, legisladores. No olvideis que vais a echar los fundamentos a un pueblo naciente que podra elevarse a la grandeza que la naturaleza le ha senalado, si vosotros proporcionais su base al eminente rango que le espera. Si vuestra eleccion no esta presidida por el genio tutelar de Venezuela que debe inspiraros el acierto de escoger la naturaleza y la forma de gobierno que vais a adoptar para la felicidad del pueblo; si no acertais, repito, la esclavitud sera el termino de nuestra transformacion.

    Los anales de los tiempos pasados os presentaran millares de gobiernos. Traed a la imaginacion las naciones que han brillado sobre la tierra, y contemplareis afligidos que casi toda la tierra ha sido, y aun es, victima de sus gobiernos. Observareis muchos sistemas de manejar hombres, mas todos para oprimirlos; y si la costumbre de mirar al genero humano conducido por pastores de pueblos, no disminuyese el horror de tan chocante espectaculo, nos pasmariamos al ver nuestra docil especie pacer sobre la superficie del globo como viles rebanos destinados a alimentar a sus crueles conductores. La naturaleza, a la verdad, nos dota al nacer del incentivo de la libertad; mas sea pereza, sea propension inherente a la humanidad, lo cierto es que ella reposa tranquila aunque ligada con las trabas que le imponen. Al contemplarla en este estado de prostitucion, parece que tenemos razon para persuadirnos que, los mas de los hombres tienen por verdadera aquella humillante maxima, que mas cuesta mantener el equilibrio de la libertad que soportar el peso de la tirania.

    Muchas naciones antiguas y modernas han sacudido la opresion; pero son rarisimas las que han sabido gozar de algunos preciosos momentos de libertad; muy luego han recaido en sus antiguos vicios politicos; porque son los pueblos, mas bien que los gobiernos, los que arrastran tras si la tirania. El habito de la dominacion, los hace insensibles a los encantos del honor y de la prosperidad nacional; y miran con indolencia la gloria de vivir en el movimiento de la libertad, bajo la tutela de leyes dictadas por su propia voluntad. Los fastos del universo proclaman esta espantosa verdad.

    Solo la democracia, en mi concepto, es susceptible de una absoluta libertad; pero cual es el gobierno democratico que ha reunido a un tiempo, poder, prosperidad y permanencia? Y no se ha visto por el contrario la aristocracia, la monarquia cimentar grandes y poderosos imperios por siglos y siglos? Que gobierno mas antiguo que el de China? Que Republica ha excedido en duracion a la de Esparta, a la de Venecia? El Imperio Romano no conquisto la tierra? No tiene Francia catorce siglos de monarquia? Quien es mas grande que Inglaterra? Estas naciones, sin embargo, han sido o son aristocracias y monarquias.

    A pesar de tan crueles reflexiones, yo me siento arrebatado de gozo por los grandes pasos que ha dado nuestra Republica al entrar en su noble carrera. Amando lo mas util, animada de lo mas justo, y aspirando a lo mas perfecto al separarse Venezuela de la nacion espanola, ha recobrado su independencia, su libertad, su igualdad, su soberania nacional. Constituyendose en una Republica democratica, proscribio la monarquia, las distinciones, la nobleza, los fueros, los privilegios; declaro los derechos del hombre, la libertad de obrar, de pensar, de hablar y de escribir. Estos actos eminentemente liberales jamas seran demasiado admirados por la pureza que los ha dictado. El primer Congreso de Venezuela ha estampado en los anales de nuestra legislacion con caracteres indelebles, la majestad del pueblo dignamente expresada, al sellar el acto social mas capaz de formar la dicha de una nacion. Necesito de recoger todas mis fuerzas para sentir con toda la vehemencia de que soy susceptible, el supremo bien que encierra en si este Codigo inmortal de nuestros derechos y de nuestras leyes. Pero como osare decirlo! Me atrevere yo a profanar, con mi censura las tablas sagradas de nuestras leyes?... Hay sentimientos que no se pueden contener en el pecho de un amante de la patria; ellos rebosan agitados por su propia violencia, y a pesar del mismo que los abriga, una fuerza imperiosa los comunica. Estoy penetrado de la idea de que el gobierno de Venezuela debe reformarse; y que aunque muchos ilustres ciudadanos piensan como yo, no todos tienen el arrojo necesario para profesar publicamente la adopcion de nuevos principios. Esta consideracion me insta a tomar la iniciativa en un asunto de la mayor gravedad, y en que hay sobrada audacia en dar avisos a los consejeros del pueblo.

    Cuanto mas admiro la excelencia de la Constitucion federal de Venezuela, tanto mas me persuado de la imposibilidad de su aplicacion a nuestro estado. Y, segun mi modo de ver, es un prodigio que su modelo en el Norte de America subsista tan prosperamente y no se trastorne al aspecto del primer embarazo o peligro. A pesar de que aquel pueblo es un modelo singular de virtudes politicas y de ilustracion moral; no obstante que la libertad ha sido su cuna, se ha criado en la libertad, y se alimenta de pura libertad; lo dire todo, aunque Bajo de muchos respectos, este pueblo es unico en la historia del genero humano es un prodigio, repito, que un sistema tan debil y complicado como el federal haya podido regirlo en circunstancias tan dificiles y delicadas como las pasadas. Pero sea lo que fuere de este gobierno con respecto a la nacion norteamericana, debo decir, que ni remotamente ha entrado en mi idea asimilar la situacion y naturaleza de los Estados tan distintos como el ingles americano y el americano espanol. No seria muy dificil aplicar a Espana el Codigo de libertad politica, civil y religiosa de Inglaterra? Pues aun es mas dificil adaptar en Venezuela las leyes de Norteamerica. No dice el Espiritu de las Leyes que estas deben ser propias para el pueblo que se hacen? Que es una gran casualidad que las de una nacion puedan convenir a otra? Que las leyes deben ser relativas a lo fisico del pais, al clima, a la calidad del terreno, a su situacion, a su extension, al genero de vida de los pueblos? Referirse al grado de libertad que la Constitucion puede sufrir, a la religion de los habitantes, a sus inclinaciones, a sus riquezas, a su numero, a su comercio, a sus costumbres, a sus modales? He aqui el Codigo que debiamos consultar, y no el de Washington!

    La Constitucion venezolana sin embargo de haber tomado sus bases de la mas perfecta, si se atiende a la correccion de los principios y a los efectos beneficos de su administracion, difirio esencialmente de la americana en un punto cardinal y, sin duda, el mas importante. EL Congreso de Venezuela como el americano participa de algunas de las atribuciones del Poder Ejecutivo. Nosotros, ademas, subdividimos este Poder habiendolo sometido a un cuerpo colectivo sujeto, por consiguiente, a los inconvenientes de hacer periodica la existencia del gobierno, de suspenderla y disolverla siempre que se separan sus miembros. Nuestro triunvirato carece, por decirlo, de unidad, de continuacion y de responsabilidad individual; esta privado de accion momentanea, de vida continua, de uniformidad real, de responsabilidad inmediata y un gobierno que no posee cuanto constituye su moralidad, debe llamarse nulo.

    Aunque las facultades del Presidente de los Estados Unidos estan limitadas con restricciones excesivas, ejerce por si solo todas las funciones gubernativas que la Constitucion le atribuye, y es indudable que su administracion debe ser mas uniforme, constante y verdaderamente propia, que la de un poder diseminado entre varios individuos cuyo compuesto no puede ser sernos menos que monstruoso.

    El Primer Congreso en su Constitucion federal mas consulto el espiritu de las provincias, que la idea solida de formar una Republica indivisible y central. Aqui cedieron nuestros legisladores al empeno inconsiderado de aquellos provinciales seducidos por el deslumbrante brillo de la felicidad del pueblo americano, pensando que, las bendiciones de que goza son debidas exclusivamente a la forma de gobierno y no al caracter y costumbres de los ciudadanos. Y, en efecto, el ejemplo de los Estados Unidos, por su peregrina prosperidad, era demasiado lisonjero para que no fuese seguido. Quien puede resistir al atractivo victorioso del goce pleno y absoluto de la soberania, de la independencia, de la libertad? Quien puede resistir al amor que inspira un gobierno inteligente que liga a un mismo tiempo, los derechos particulares a los derechos generales; que forma de la voluntad comun la ley suprema de la voluntad individual? Quien puede resistir al imperio de un gobierno bienhechor que con una mano habil, activa, y poderosa dirige siempre, y en todas partes, todos sus resortes hacia la perfeccion social, que es el fin unico de las instituciones humanas?

    Mas por halageno que parezca, y sea en efecto este magnifico sistema federativo, no era dado a los venezolanos gozarlo repentinamente al salir de las cadenas. No estabamos preparados para tanto bien; el bien, como el mal, da la muerte cuando es subito y excesivo. Nuestra constitucion moral no tenia todavia La consistencia necesaria para recibir el beneficio de un gobierno completamente representativo, y tan sublime que podia ser adaptado a una republica de santos.

    Representantes del Pueblo! Vosotros estais llamados para consagrar, o suprimir cuanto os parezca digno de ser conservado, reformado, o desechado en nuestro pacto social. A vosotros pertenece el corregir la obra de nuestros primeros legisladores; yo querria decir, que a vosotros toca cubrir una parte de la belleza que contiene nuestro Codigo politico; porque no todos los corazones estan formados para amar a todas las beldades; ni todos los ojos, son capaces de soportar la luz celestial de la perfeccion. EL libro de los Apostoles, la moral de Jesus, la obra Divina que nos ha enviado la Providencia para mejorar a los hombres, tan sublime, tan santa, es un diluvio de fuego en Constantinopla, y el Asia entera arderia en vivas llamas, si este libro de paz se le impusiese repentinamente por codigo de religion, de leyes y de costumbres.

    Seame permitido llamar la atencion del Congreso sobre una materia que puede ser de una importancia vital. Tengamos presente que nuestro pueblo no es el europeo, ni el americano del norte, que mas bien es un compuesto de Africa y de America, que una emanacion de Europa, pues que hasta Espana misma, deja de ser Europa por su sangre africana, por sus instituciones y por su caracter. Es imposible asignar con propiedad a que familia humana pertenecemos. La mayor parte del indigena se ha aniquilado, el europeo se ha mezclado con el americano y con el africano, y este se ha mezclado con el indio y con el europeo. Nacidos todos del seno de una misma madre, nuestros padres, diferentes en origen y en sangre, son extranjeros, y todos difieren visiblemente en la epidermis; esta desemejanza trae un reato de la mayor trascendencia.

    Los ciudadanos de Venezuela gozan todos por la Constitucion, interprete de la naturaleza, de una perfecta igualdad politica. Cuando esta igualdad no hubiese sido un dogma en Atenas, en Francia y en America, deberiamos nosotros consagrarlo para corregir la diferencia que aparentemente existe. Mi opinion es, legisladores, que el principio fundamental de nuestro sistema, depende inmediata y exclusivamente de la igualdad establecida y practicada en Venezuela. Que los hombres nacen todos con derechos iguales a los bienes de la sociedad, esta sancionado por la pluralidad de los sabios; como tambien lo esta que no todos los hombres nacen igualmente aptos a la obtencion de todos los rangos; pues todos deben practicar la virtud y no todos la practican; todos deben ser valerosos, y todos no lo son; todos deben poseer talentos, y todos no lo poseen. De aqui viene la distincion efectiva que se observa entre los individuos de la sociedad mas liberalmente establecida. Si el principio de la igualdad politica es generalmente reconocido, no lo es menos el de la desigualdad fisica y moral. La naturaleza hace a los hombres desiguales, en genio, temperamento, fuerzas y caracteres. Las leyes corrigen esta diferencia porque colocan al individuo en la sociedad para que la educacion, la industria, las artes, los servicios, las virtudes, le den una igualdad ficticia, propiamente llamada politica y social. Es una inspiracion eminentemente benefica, la reunion de todas las clases en un estado, en que la diversidad se multiplicaba en razon de la propagacion de la especie. Por este solo paso se ha arrancado de raiz la cruel discordia. Cuantos celos, rivalidades y odios se han evitado!

    Habiendo ya cumplido con la justicia, con la humanidad, cumplamos ahora con la politica, con la sociedad, allanando las dificultades que opone un sistema tan sencillo y natural, mas tan debil que el menor tropiezo lo trastorna, lo arruina. La diversidad de origen requiere un pulso infinitamente firme, un tacto infinitamente delicado para manejar esta sociedad heterogenea cuyo complicado artificio se disloca, se divide, se disuelve con la mas ligera alteracion.

    El sistema de gobierno mas perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad politica. Por las leyes que dicto el primer Congreso tenemos derecho de esperar que la dicha sea el dote de Venezuela; y por las vuestras, debemos lisonjearnos que la seguridad y la estabilidad eternizaran esta dicha. A vosotros toca resolver el problema. Como, despues de haber roto todas las trabas de nuestra antigua opresion podemos hacer la obra maravillosa de evitar que los restos de nuestros duros hierros no se cambien en armas liberticidas? Las reliquias de la dominacion espanola permaneceran largo tiempo antes que lleguemos a anonadarlas; el contagio del despotismo ha impregnado nuestra atmosfera, y ni el fuego de la guerra, ni el especifico de nuestras saludables leyes han purificado el aire que respiramos. Nuestras manos ya estan libres, y todavia nuestros corazones padecen de las dolencias de la servidumbre. EL hombre, al perder la libertad, decia Homero, pierde la mitad de su espiritu.

    Un gobierno republicano ha sido, es, y debe ser el de Venezuela; sus bases deben ser la soberania del pueblo, la division de los poderes, la libertad civil, la proscripcion de la esclavitud, la abolicion de la monarquia y de los privilegios. Necesitamos de la igualdad para refundir, digamoslo asi, en un todo, la especie de los hombres, las opiniones politicas y las costumbres publicas. Luego, extendiendo la vista sobre el vasto campo que nos falta por recorrer, fijemos la atencion sobre los peligros que debemos evitar. Que la historia nos sirva de guia en esta carrera. Atenas, la primera, nos da el ejemplo mas brillante de una democracia absoluta, y al instante, la misma Atenas, nos ofrece el ejemplo mas melancolico de la extrema debilidad de esta especie de gobierno. El mas sabio legislador de Grecia no vio conservar su Republica diez anos, y sufrio la humillacion de reconocer la insuficiencia de la democracia absoluta para regir ninguna especie de sociedad, ni con la mas cuita, morigera y limitada, porque solo brilla con relampagos de libertad. Reconozcamos, pues, que Solon ha desenganado al mundo; y le ha ensenado cuan dificil es dirigir por simples leyes a los hombres.

    La Republica de Esparta, que parecia una invencion quimerica, produjo mas efectos reales que la obra ingeniosa de Solon. Gloria, virtud moral, y, por consiguiente, la felicidad nacional, fue el resultado de la legislacion de Licurgo. Aunque dos reyes en un Estado son dos monstruos para devorarlo, Esparta poco tuvo que sentir de su doble trono, en tanto que Atenas se prometia la suerte mas esplendida, con una soberania absoluta, libre eleccion de magistrados, frecuentemente renovados. Leyes suaves, sabias y politicas. Pisistrato, usurpador y tirano fue mas saludable a Atenas que sus leyes; y Pericles, aunque tambien usurpador, fue el mas util ciudadano. La Republica de Tebas no tuvo mas vida que la de Pelopidas y Epaminondas; porque a veces son los hombres, no los principios, los que forman los gobiernos. Los codigos, los sistemas, los estatutos por sabios que sean son obras muertas que poco influyen sobre las sociedades: hombres virtuosos, hombres patriotas, hombres ilustrados constituyen las republicas!

    La Constitucion Romana es la que mayor poder y fortuna ha producido a ningun pueblo del mundo; alli no habia una exacta distribucion de los poderes. Los Consules, el Senado, el Pueblo, ya eran Legisladores, ya magistrados, ya Jueces; todos participaban de todos los poderes. El Ejecutivo, compuesto de dos Consules, padecia el mismo inconveniente que el de Esparta. A pesar de su deformidad no sufrio la Republica la desastrosa discordancia que toda prevision habria supuesto inseparable de una magistratura compuesta de dos individuos, igualmente autorizados con las facultades de un monarca. Un gobierno cuya unica inclinacion era la conquista, no parecia destinado a cimentar la felicidad de su nacion. Un gobierno monstruoso y puramente guerrero, elevo a Roma al mas alto esplendor de virtud y de gloria; y formo de la tierra un dominio romano para mostrar a los hombres de cuanto son capaces las virtudes politicas; y cuan diferentes suelen ser las instituciones.

    Y pasando de los tiempos antiguos a los modernos encontraremos a Inglaterra y a Francia llamando la atencion de todas las naciones, y dandoles lecciones elocuentes de toda especie en materia de gobierno. La revolucion de estos dos grandes pueblos, como un radiante meteoro, ha inundado al mundo con tal profusion de luces politicas, que ya todos los seres que piensan han aprendido cuales son los derechos del hombre y cuales sus deberes; en que consiste la excelencia de los gobiernos y en que consisten sus vicios. Todos saben apreciar el valor intrinseco de las teorias especulativas de los filosofos y legisladores modernos. En fin, este astro, en su luminosa carrera, aun ha encendido los pechos de los apaticos espanoles, que tambien se han lanzado en el torbellino politico; han hecho sus efimeras pruebas de libertad, han reconocido su incapacidad para vivir bajo el dulce dominio de las leyes y han vuelto a sepultarse en sus prisiones y hogueras inmemoriales.

    Aqui es el lugar de repetiros, legisladores, lo que os dice el elocuente Volney en la dedicatoria de su Ruinas de Palmira: A los pueblos nacientes de las Indias Castellanas, a los jefes generosos que los guian a la libertad: que los errores e infortunios del mundo antiguo ensenen la sabiduria y la felicidad al mundo nuevo. Que no se pierdan, pues, las lecciones de la experiencia; y que las secuelas de Grecia, de Roma, de Francia, de Inglaterra y de America nos instruyan en la dificil ciencia de crear y conservar las naciones con leyes propias, justas, legitimas, y sobre todo utiles. No olvidando jamas que la excelencia de un gobierno no consiste en su teorica, en su forma, ni en su mecanismo, sino en ser apropiado a la naturaleza y al caracter de la nacion para quien se instituye.

    Roma y la Gran Bretana son las naciones que mas han sobresalido entre las antiguas y modernas; ambas nacieron para mandar y ser libres; pero ambas se constituyeron no con brillantes formas de libertad, sino con establecimientos solidos. Asi, pues, os recomiendo, representantes, el estudio de la Constitucion britanica, que es la que parece destinada a operar el mayor bien posible a los pueblos que la adoptan; pero por perfecta que sea, estoy muy lejos de proponeros su imitacion servil. Cuando hablo del Gobierno britanico solo me refiero a lo que tiene de republicanismo, y a la verdad puede llamarse pura monarquia un sistema en el cual se reconoce la soberania popular, la division y el equilibrio de los poderes, la libertad civil, de conciencia, de imprenta, y cuanto es sublime en la politica? Puede haber mas libertad en ninguna especie de republica? y puede pretenderse a mas en el orden social? Yo os recomiendo esta Constitucion popular, la division y el equilibrio de los poderes, la libertad civil, de como la mas digna de servir de modelo a cuantos aspiran al goce de los derechos del hombre y a toda la felicidad politica que es compatible con nuestra fragil naturaleza.

    En nada alterariamos nuestras leyes fundamentales, si adoptasemos un Poder Legislativo semejante al Parlamento britanico. Hemos dividido como los americanos la representacion nacional en dos Camaras: la de Representantes y el Senado. La primera esta compuesta muy sabiamente, goza de todas las atribuciones que le corresponden y no es susceptible de una reforma esencial, porque la Constitucion le ha dado el origen, la forma y las facultades que requiere la voluntad del pueblo para ser legitima y competentemente representada. Si el Senado en lugar de ser electivo fuese hereditario, seria en mi concepto la base, el lazo, el alma de nuestra Republica. Este Cuerpo en las tempestades politicas pararia los rayos del gobierno, y rechazaria las olas populares. Adicto al gobierno por el justo interes de su propia conservacion, se opondria siempre a las invasiones que el pueblo intenta contra la jurisdiccion y la autoridad de sus magistrados. Debemos confesarlo: los mas de los hombres desconocen sus verdaderos intereses y constantemente procuran asaltarlos en las manos de sus depositarios; el individuo pugna contra la masa, y la masa contra la autoridad. Por tanto, es preciso que en todos los gobiernos exista un cuerpo neutro que se ponga siempre de parte del ofendido y desarme al ofensor. Este cuerpo neutro, para que pueda ser tal, no ha de deber su origen a la eleccion del gobierno, ni a la del pueblo; de modo que goce de una plenitud de independencia que ni tema, ni espere nada de estas dos fuentes de autoridad. El Senado hereditario como parte del pueblo, participa de sus intereses, de sus sentimientos y de su espiritu. Por esta causa no se debe presumir que un Senado hereditario se desprenda de los intereses populares, ni olvide sus deberes legislativos. Los senadores en Roma, y los lores en Londres, han sido las columnas mas firmes sobre que se ha fundado el edificio de la libertad politica y civil.

    Estos senadores seran elegidos la primera vez por el Congreso. Los sucesores al Senado llaman la primera atencion del gobierno, que deberia educarlos en un colegio especialmente destinado para instruir aquellos tutores, legisladores futuros de la patria. Aprenderian las artes, las ciencias y las letras que adornan el espiritu de un hombre publico; desde su infancia ellos sabrian a que carrera la Providencia los destinaba y desde muy tiernos elevarian su alma a la dignidad que los espera.

    De ningun modo seria una violacion de la igualdad politica la creacion de un Senado hereditario; no es una nobleza la que pretendo establecer, porque, como ha dicho un celebre republicano, seria destruir a la vez la igualdad y la libertad. Es un oficio para el cual se deben preparar los candidatos, y es un oficio que exige mucho saber, y los medios proporcionados para adquirir su instruccion. Todo no se debe dejar al acaso y a la ventura en las elecciones: el pueblo se engana mas facilmente que la naturaleza perfeccionada por el arte; y aunque es verdad que estos senadores no saldrian del seno de las virtudes, tambien es verdad que saldrian del seno de una educacion ilustrada. Por otra parte, los Libertadores de Venezuela son acreedores a ocupar siempre un alto rango en la Republica que les debe su existencia. Creo que la posteridad veria con sentimiento, anonadados los nombres ilustres de sus primeros bienhechores; digo mas, es del interes publico, es de la gratitud de Venezuela, es del honor nacional, conservar con gloria hasta la ultima posteridad, una raza de hombres virtuosos, prudentes y esforzados que superando todos los obstaculos, han fundado la Republica a costa de los mas heroicos sacrificios. Y si el pueblo de Venezuela no aplaude la elevacion de sus bienhechores, es indigno de ser libre, y no lo sera jamas.

    Un Senado hereditario, repito, sera la base fundamental del Poder Legislativo y, por consiguiente, sera la base de todo gobierno. Igualmente servira de contrapeso para el gobierno y para el pueblo; sera una potestad intermediaria que embote los tiros que reciprocamente se lanzan estos eternos rivales. En todas las luchas la calma de un tercero viene a ser el organo de la reconciliacion, asi el Senado de Venezuela sera la traba de este edificio delicado y harto susceptible de impresiones violentas; sera el iris que calmara las tempestades y mantendra la armonia entre los miembros y la cabeza de este cuerpo politico.

    Ningun estimulo podra adulterar un Cuerpo Legislativo investido de los primeros honores, dependiente de si mismo, sin temer nada del pueblo, ni esperar nada del gobierno, que no tiene otro objeto que el de reprimir todo principio de mal y propagar todo principio de bien; y que esta altamente interesado en la existencia de una sociedad en la cual participa de sus efectos funestos o favorables. Se ha dicho con demasiada razon que la Camara alta de Inglaterra, es preciosa para la nacion porque ofrece un naluarte a la libertad, y yo anado que el Senado de Venezuela, no solo seria un baluarte de la libertad, sino un apoyo para eternizar la Republica.

    El Poder Ejecutivo britanico esta revestido de toda la autoridad soberana que le pertenece; pero tambien esta circunvalado de una triple linea de diques, barreras y estacadas. Es Jefe del Gobierno, pero sus ministros y subalternos dependen mas de las leyes que de su autoridad, porque son personalmente responsables, y ni aun las mismas ordenes de la autoridad real los eximen de esta responsabilidad. Es Generalisimo del Ejercito y de la Marina; hace la paz, y declara la guerra; pero el Parlamento es el que decreta anualmente las sumas con que deben pagarse estas fuerzas militares. Si los Tribunales y Jueces dependen de el, las leyes emanan del Parlamento que las ha consagrado. Con el objeto de neutralizar su poder, es inviolable y sagrada la persona del Rey; y al mismo tiempo que le dejan libre la cabeza le ligan las manos con que debe obrar. El Soberano de Inglaterra tiene tres formidables rivales: su Gabinete que debe responder al Pueblo y al Parlamento; el Senado, que defiende los intereses del Pueblo como Representante de la Nobleza de que se compone, y la Camara de los Comunes, que sirve de organo y de tribuna al pueblo britanico. Ademas, como los jueces son responsables del cumplimiento de las leyes, no se separan de ellas, y los administradores del Erario, siendo perseguidos no solamente por sus propias infracciones, sino aun por las que hace el mismo gobierno, se guardan bien de malversar los fondos publicos. Por mas que se examine la naturaleza del Poder Ejecutivo en Inglaterra, no se puede hallar nada que no incline a juzgar que es el mas perfecto modelo, sea para un Reino, sea para una Aristocracia, sea para una democracia. Apliquese a Venezuela este Poder Ejecutivo en la persona de un Presidente, nombrado por el Pueblo o por sus Representantes, y habremos dado un gran paso hacia la felicidad nacional.

    Cualquiera que sea el ciudadano que llene estas funciones, se encontrara auxiliado por la Constitucion; autorizado para hacer bien, no podra hacer mal, porque siempre que se someta a las leyes, sus ministros cooperaran con el; si por el contrario, pretende infringirlas, sus propios ministros lo dejaran aislado en medio de la Republica, y aun lo acusaran delante del Senado. Siendo los ministros los responsables de las transgresiones que se cometan, ellos son los que gobiernan, porque ellos son los que las pagan. No es la menor ventaja de este sistema la obligacion en que pone a los funcionarios inmediatos al Poder Ejecutivo de tomar la parte mas interesada y activa en las deliberaciones del gobierno, y a mirar como propio este departamento. Puede suceder que no sea el Presidente un hombre de grandes talentos, ni de grandes virtudes, y no obstante la carencia de estas cualidades esenciales, el Presidente desempenara sus deberes de un modo satisfactorio; pues en tales casos el Ministerio, haciendo todo por si mismo, lleva la carga del Estado.

    Por exorbitante que parezca la autoridad del Poder Ejecutivo de Inglaterra, quizas no es excesiva en la Republica de Venezuela. Aqui el Congreso ha ligado las manos y hasta la cabeza a los magistrados. Este cuerpo deliberante ha asumido una parte de las funciones ejecutivas contra la maxima de Montesquieu, que dice que un Cuerpo Representante no debe tomar ninguna resolucion activa: debe hacer leyes y ver si se ejecutan las que hace. Nada es tan contrario a la armonia entre los poderes, como su mezcla. Nada es tan peligroso con respecto al pueblo, como la debilidad del Ejecutivo, y si en un reino se ha juzgado necesario concederle tantas facultades, en una republica, son estas infinitamente mas indispensables.

    Fijemos nuestra atencion sobre esta diferencia y hallaremos que el equilibrio de los poderes debe distribuirse de dos modos. En las republicas el Ejecutivo debe ser el mas fuerte, porque todo conspira contra el; en tanto que en las monarquias el mas fuerte debe ser el Legislativo, porque todo conspira en favor del monarca. La veneracion que profesan los pueblos a la magistratura real es un prestigio, que influye poderosamente a aumentar el respeto supersticioso que se tributa a esta autoridad. El esplendor del trono, de la corona, de la purpura; el apoyo formidable que le presta la nobleza; las inmensas riquezas que generaciones enteras acumulan en una misma dinastia; la proteccion fraternal que reciprocamente reciben todos los reyes, son ventajas muy considerables que militan en favor de la autoridad real, y la hacen casi ilimitada. Estas mismas ventajas son, por consiguiente, las que deben con firmar la necesidad de atribuir a un magistrado republicano, una suma mayor de autoridad que la que posee un principe constitucional.

    Un magistrado republicano, es un individuo aislado en medio de una sociedad, encargado de contener el impetu del pueblo hacia la licencia, la propension de los jueces y administradores hacia el abuso de las leyes. Esta sujeto inmediatamente al Cuerpo Legislativo, al Senado, al pueblo: es un hombre solo resistiendo el ataque combinado de las opiniones, de los intereses y de las pasiones del Estado social que, como dice Carnot, no hace mas que luchar continuamente entre el deseo de dominar, y el deseo de substraerse a la dominacion. Es, en fin, un atleta lanzado contra otra multitud de atletas.

    Solo puede servir de correctivo a esta debilidad, el vigor bien cimentado y mas bien proporcionado a la resistencia que necesariamente le oponen al Poder Ejecutivo, el Legislativo, el Judiciario y el pueblo de una republica. Si no se ponen al alcance del Ejecutivo todos los medios que una justa atribucion le senala, cae inevitablemente en la nulidad o en su propio abuso; quiero decir, en la muerte del gobierno, cuyos herederos son la anarquia, la usurpacion y la tirania. Se quiere contener la autoridad ejecutiva con restricciones y trabas; nada es mas justo; pero que se advierta que los lazos que se pretenden conservar se fortifican si, mas no se estrechan.

    Que se fortifique, pues, todo el sistema del gobierno, y que el equilibrio se establezca de modo que no se pierda, y de modo que no sea su propia delicadeza, una causa de decadencia. Por lo mismo que ninguna forma de gobierno es tan debil como la democracia, su estructura debe ser de la mayor solidez; y sus instituciones consultarse para la estabilidad. Si no es asi, contemos con que se establece un ensayo de gobierno, y no un sistema permanente; contemos con una sociedad discola, tumultuaria y anarquica y no con un establecimiento social donde tengan su imperio la felicidad, la paz y la justicia.

    No seamos presuntuosos, legisladores; seamos moderados en nuestras pretensiones. No es probable conseguir lo que no ha logrado el genero humano; lo que no han alcanzado las mas grandes y sabias naciones. La libertad indefinida, la democracia absoluta, son los escollos adonde han ido a estrellarse todas las esperanzas republicanas. Echad una mirada sobre las republicas antiguas, sobre las republicas modernas, sobre las republicas nacientes; casi todas han pretendido establecerse absolutamente democraticas, y a casi todas se les han frustrado sus justas aspiraciones. Son laudables ciertamente hombres que anhelan por instituciones legitimas y por una perfeccion social; pero quien ha dicho a los hombres que ya poseen toda la sabiduria, que ya practican toda la virtud, que exigen imperiosamente la liga del poder con la justicia? Angeles, no hombres, pueden unicamente existir libres, tranquilos y dichosos, ejerciendo todos la potestad soberana!

    Ya disfruta el pueblo de Venezuela de los derechos que legitima y facilmente puede gozar; moderemos ahora el impetu de las pretensiones excesivas que quizas le suscitaria la forma de un gobierno incompetente para el. Abandonemos las formas federales que no nos convienen; abandonemos el triunvirato del Poder Ejecutivo; y concentrandolo en un presidente, confiemosle la autoridad suficiente para que logre mantenerse luchando contra los inconvenientes anexos a nuestra reciente situacion, al estado de guerra que sufrimos, y a la especie de los enemigos externos y domesticos, contra quienes tendremos largo tiempo que combatir. Que el Poder Legislativo se desprenda de las atribuciones que corresponden al Ejecutivo; y adquiera no obstante nueva consistencia, nueva influencia en el equilibrio de las autoridades. Que los tribunales sean reforzados por la estabilidad, y la independencia de los jueces; por el establecimiento de jurados; de codigos civiles y criminales que no sean dictados por la antigedad, ni por reyes conquistadores, sino por la voz de la naturaleza, por el grito de la justicia y por el genio de la sabiduria.

    Mi deseo es que todas las partes del gobierno y administracion, adquieran el grado de vigor que unicamente puede mantener el equilibrio, no solo entre los miembros que componen el gobierno, sino entre las diferentes fracciones de que se compone nuestra sociedad. Nada importaria que los resortes de un sistema politico se relajasen por su debilidad, si esta relajacion no arrastrase consigo la disolucion del cuerpo social, y la ruina de los asociados. Los gritos del genero humano en los campos de batalla, o en los campos tumultuarios claman al cielo contra los inconsiderados y ciegos legisladores, que han pensado que se pueden hacer impunemente ensayos de quimericas instituciones. Todos los pueblos del mundo han pretendido la libertad; los unos por las armas, los otros por las leyes, pasando alternativamente de la anarquia al despotismo o del despotismo a la anarquia; muy pocos son los que se han contentado con pretensiones moderadas, constituyendose de un modo conforme a sus medios, a su espiritu y a sus circunstancias.

    No aspiremos a lo imposible, no sea que por elevarnos sobre la region de la libertad, descendamos a la region de la tirania. De la libertad absoluta se desciende siempre al poder absoluto, y el medio entre estos dos terminos es la suprema libertad social. Teorias abstractas son las que producen la perniciosa idea de una libertad ilimitada. Hagamos que la fuerza publica se contenga en los limites que la razon y el interes prescriben; que la voluntad nacional se contenga en los limites que un justo poder le senala; que una legislacion civil y criminal analoga a nuestra actual Constitucion domine imperiosamente sobre el poder judiciario, y entonces habra un equilibrio, y no habra el choque que embaraza la marcha del Estado, y no habra esa complicacion que traba, en vez de ligar la sociedad.

    Para formar un gobierno estable se requiere la base de un espiritu nacional, que tenga por objeto una inclinacion uniforme hacia dos puntos capitales: moderar la voluntad general, y limitar la autoridad publica. Los terminos que fijan teoricamente estos dos puntos son de una dificil asignacion, pero se puede concebir que la regla que debe dirigirlos, es la restriccion, y la concentracion reciproca a fin de que haya la menos frotacion posible entre la voluntad y el poder legitimo. Esta ciencia se adquiere insensiblemente por la practica y por el estudio. El progreso de las luces es el que ensancha el progreso de la practica, y la rectitud del espiritu es la que ensancha el progreso de las luces.

    EL amor a la patria, el amor a las leyes, el amor a los magistrados son las nobles pasiones que deben absorber exclusivamente el alma de un republicano. Los venezolanos aman la patria, pero no aman sus leyes; porque estas han sido nocivas, y eran la fuente del mal; tampoco han podido amar a sus magistrados, porque eran inicuos, y los nuevos apenas son conocidos en la carrera en que han entrado. Si no hay un respeto sagrado por la patria, por las leyes y por las autoridades, la sociedad es una confusion, un abismo: es un conflicto singular de hombre a hombre, de cuerpo a cuerpo.

    Para sacar de este caos nuestra naciente republica, todas nuestras facultades morales no seran bastantes, si no fundimos la masa del pueblo en un todo; la composicion del gobierno en un todo; la legislacion en un todo, y el espiritu nacional en un todo. Unidad, unidad, unidad, debe ser nuestra divisa. La sangre de nuestros ciudadanos es diferente, mezclemosla para unirla; nuestra Constitucion ha dividido los poderes, enlacemoslos para unirlos; nuestras leyes son funestas reliquias de todos los despotismos antiguos y modernos, que este edificio monstruoso se derribe, caiga y apartando hasta sus ruinas, elevemos un templo a la justicia; y bajo los auspicios de su santa inspiracion dictemos un Codigo de leyes venezolanas. Si queremos consultar monumentos y modelos de legislacion, la Gran Bretana, la Francia, la America septentrional los ofrecen admirables.

    La educacion popular debe ser el cuidado primogenito del amor paternal del Congreso. Moral y luces son los polos de una republica; moral y luces son nuestras primeras necesidades. Tomemos de Atenas su areopago, y los guardianes de las costumbres y de las leyes; tomemos de Roma sus censores y sus tribunales domesticos; y haciendo una santa alianza de estas instituciones morales, renovemos en el mundo la idea de un pueblo que no se contenta con ser libre y fuerte, sino que quiere ser virtuoso. Tomemos de Esparta sus austeros establecimientos, y formando de estos tres manantiales una fuente de virtud, demos a nuestra Republica una cuarta potestad cuyo dominio sea la infancia y el corazon de los hombres, el espiritu publico, las buenas costumbres y la moral republicana. Constituyamos este areopago para que vele sobre la educacion de los ninos, sobre la instruccion nacional; para que purifique lo que se haya corrompido en la Republica; que acuse la ingratitud, el egoismo, la frialdad del amor a la patria, el ocio, la negligencia de los ciudadanos; que juzgue de los principios de corrupcion, de los ejemplos perniciosos; debiendo corregir las costumbres con penas morales, como las leyes castigan los delitos con penas aflictivas, y no solamente lo que choca contra ellas, sino lo que las burla; no solamente lo que las ataca, sino lo que las debilita; no solamente lo que viola la Constitucion, sino lo que viola el respeto publico. La jurisdiccion de este tribunal verdaderamente santo, debera ser efectiva con respecto a la educacion y a la instruccion, y de opinion solamente en las penas y castigos. Pero sus anales, o registros donde se consignan sus actas y deliberaciones; los principios morales y las acciones de los ciudadanos, seran los libros de la virtud y del vicio. Libros que consultara el pueblo para sus elecciones, los magistrados para sus resoluciones, y los jueces para sus juicios. Una institucion semejante que mas que parezca quimerica, es infinitamente mas realizable que otras que algunos legisladores antiguos y modernos han establecido con menos utilidad del genero humano.

    Legisladores! Por el proyecto de Constitucion que reverentemente someto a vuestra sabiduria, observareis el espiritu que lo ha dictado. Al proponeros la division de los ciudadanos en activos y pasivos, he pretendido excitar la prosperidad nacional por las dos mas grandes palancas de la industria, el trabajo y el saber. Estimulando estos dos poderosos resortes de la sociedad, se alcanza lo mas dificil entre los hombres, hacerlos honrados y felices. Poniendo restricciones justas y prudentes en las asambleas primarias y electorales, ponemos el primer dique a la licencia popular, evitando la concurrencia tumultuaria y ciega que en todos tiempos han imprimido el desacierto en las elecciones y ha ligado, por consiguiente, el desacierto a los magistrados, y a la marcha del gobierno; pues este acto primordial, es el acto generativo de la libertad o de la esclavitud de un pueblo.

    Aumentando en la balanza de los poderes el peso del Congreso por el numero de los legisladores y por la naturaleza del Senado, he procurado darle una base fija a este primer cuerpo de la nacion y revestirlo de una consideracion importantisima para el exito de sus funciones soberanas.

    Separando con limites bien senalados la jurisdiccion ejecutiva, de la jurisdiccion legislativa, no me he propuesto dividir sino enlazar con los vinculos de la armonia que nace de la independencia, estas potestades supremas cuyo choque prolongado jamas ha dejado de aterrar a uno de los contendientes. Cuando deseo atribuir al Ejecutivo una suma de facultades superior a la que antes gozaba, no he deseado autorizar un despota para que tiranice la Republica, sino impedir que el despotismo deliberante no sea la causa inmediata de un circulo de vicisitudes despoticas en que alternativamente la anarquia sea reemplazada por la oligarquia y por la monocracia. Al pedir la estabilidad de los jueces, la creacion de jurados y un nuevo codigo, he pedido al Congreso la garantia de la libertad civil, la mas preciosa, la mas justa, la mas necesaria. En una palabra, la unica libertad, pues que sin ella las demas son nulas. He pedido la correccion de los mas lamentables abusos que sufre nuestra judicatura, por su origen vicioso de ese pielago de legislacion espanola que semejante al tiempo recoge de todas las edades y de todos los hombres, asi las obras de la demencia como las del talento, asi las producciones sensatas, como las extravagantes, asi los monumentos del ingenio, como los del capricho. Esta enciclopedia judiciaria, monstruo de diez mil cabezas, que hasta ahora ha sido el azote de los pueblos espanoles, es el suplicio mas refinado que la colera del cielo ha permitido descargar sobre este desdichado Imperio.

    Meditando sobre el modo efectivo de regenerar el caracter y las costumbres que la tirania y la guerra nos han dado, me he sentido la audacia de inventar un poder moral, sacado del fondo de la oscura antigedad, y de aquellas olvidadas leyes que mantuvieron, algun tiempo, la virtud entre los griegos y romanos. Bien puede ser tenido por un candido delirio, mas no es imposible, y yo me lisonjeo que no desdenareis enteramente un pensamiento que mejorado por la experiencia y las luces, puede llegar a ser muy eficaz.

    Horrorizado de la divergencia que ha reinado y debe reinar entre nosotros por el espiritu sutil que caracteriza al Gobierno federativo, he sido arrastrado a rogaros para que adopteis el centralismo y la reunion de todos los Estados de Venezuela en una Republica sola e indivisible. Esta medida, en mi opinion, urgente, vital, redentora, es de tal naturaleza que, sin ella, el fruto de nuestra regeneracion sera la muerte.

    Mi deber es, legisladores, presentaros un cuadro prolijo y fiel de mi administracion politica, civil y militar, mas seria cansar demasiado vuestra importante atencion y privaros en este momento de un tiempo tan precioso como urgente. En consecuencia, los secretarios de Estado daran cuenta al Congreso de sus diferentes Departamentos exhibiendo al mismo tiempo los documentos y archivos que serviran de ilustracion para tomar un exacto conocimiento del estado real y positivo de la Republica.

    Yo no os hablaria de los actos mas notables de mi mando si estos no incumbiesen a la mayoria de los venezolanos. Se trata, senor, de las resoluciones mas importantes de este ultimo periodo.

    La atroz e impia esclavitud cubria con su negro manto la tierra de Venezuela, y nuestro cielo se hallaba recargado de tempestuosas nubes, que amenazaban un diluvio de fuego. Yo implore la proteccion del Dios de la humanidad, y luego la redencion disipo las tempestades. La esclavitud rompio sus grillos, y Venezuela se ha visto rodeada de nuevos hijos, de hijos agradecidos que han convertido los instrumentos de su cautiverio en armas de libertad. Si, los que antes eran esclavos, ya son libres; los que antes eran enemigos de una madrastra, ya son defensores de una patria. Encareceros la justicia, la necesidad y la beneficencia de esta medida, es superfluo cuando vosotros sabeis la historia de los ilotas, de Espartaco y de Haiti; cuando vosotros sabeis que no se puede ser libre y esclavo a la vez, sino violando a la vez las leyes naturales, las leyes politicas y las leyes civiles. Yo abandono a vuestra soberana decision la reforma o la revocacion de todos mis estatutos y decretos; pero yo imploro la confirmacion de la libertad absoluta de los esclavos, como imploraria mi vida y la vida de la Republica.

    Representaros la historia militar de Venezuela seria recordaros la historia del heroismo republicano entre los antiguos; seria deciros que Venezuela ha entrado en el gran cuadro de los sacrificios hechos sobre el altar de la libertad. Nada ha podido llenar los nobles pechos de nuestros generosos guerreros, sino los honores sublimes que se tributan a los bienhechores del genero humano. No combatiendo por el poder, ni por la fortuna, ni aun por la gloria, sino tan solo por la libertad, titulos de libertadores de la Republica, son sus dignos galardones. Yo, pues, fundando una sociedad sagrada con estos inclitos varones, he instituido el orden de los Libertadores de Venezuela. Legisladores! A vosotros pertenecen las facultades de conocer honores y decoraciones, vuestro es el deber de ejercer este acto augusto de la gratitud nacional.

    Hombres que se han desprendido de todos los goces, de todos los bienes que antes poseian, como el producto de su virtud y talentosos hombres que han experimentado cuanto es cruel en una guerra honrosa, padeciendo las privaciones mas dolorosas, y los tormentos mas acerbos, hombres tan benemeritos de la patria, han debido llamar la atencion del gobierno. En consecuencia he mandado recompensarlos con los bienes de la nacion. Si he contraido para con el pueblo alguna especie de merito, pido a sus representantes oigan mi suplica como el premio de mis debiles servicios. Que el Congreso ordene la distribucion de los bienes nacionales, conforme a la ley que a nombre de la Republica he decretado a beneficio de los militares venezolanos.

    Ya que por infinitos triunfos hemos logrado anonadar las huestes espanolas, desesperada la Corte de Madrid ha pretendido sorprender vanamente la conciencia de los magnanimos soberanos que acaban de extirpar la usurpacion y la tirania en Europa, y deben ser los protectores de la legitimidad y de la justicia de la causa americana. Incapaz de alcanzar con sus armas nuestra sumision, recurre Espana a su politica insidiosa; no pudiendo vencernos, ha querido emplear sus artes suspicaces. Fernando se ha humillado hasta confesar que ha menester de la proteccion extranjera para retornarnos a su ignominioso yugo, a un yugo que todo poder es nulo para imponerlo! Convencida Venezuela de poseer las fuerzas suficientes para repeler a sus opresores, ha pronunciado, por el organo del gobierno, su ultima voluntad de combatir hasta expirar, por defender su vida politica, no solo contra Espana, sino contra todos los hombres, si todos los hombres se hubiesen degradado tanto, que abrazasen la defensa de un gobierno devorador, cuyos unicos moviles son una espada exterminadora y las llamas de la Inquisicion. Un gobierno que ya no quiere dominios, sino desiertos; ciudades, sino ruinas; vasallos, sino tumbas. La declaracion de la Republica de Venezuela es el Acta mas gloriosa, mas heroica, mas digna de un pueblo libre; es la que con mayor satisfaccion tengo el honor de ofrecer al Congreso ya sancionada por la expresion unanime del pueblo de Venezuela.

    Desde la segunda epoca de la Republica nuestro ejercito carecia de elementos militares, siempre ha estado desarmado; siempre le han faltado municiones; siempre ha estado mal equipado. Ahora los soldados defensores de la independencia no solamente estan armados de la justicia, sino tambien de la fuerza. Nuestras tropas pueden medirse con las mas selectas de Europa, ya que no hay desigualdad en los medios destructores. Tan grandes ventajas las debemos a la liberalidad sin limites de algunos generosos extranjeros que han visto gemir la humanidad y sucumbir la causa de la razon, y no la han visto tranquilos espectadores, sino que han volado con sus protectores auxilios, y han prestado a la Republica cuanto ella necesitaba para hacer triunfar sus principios filantropicos. Estos amigos de la humanidad son los genios custodios de America, y a ellos somos deudores de un eterno reconocimiento, como igualmente de un cumplimiento religioso, a las sagradas obligaciones que con ellos hemos contraido. La deuda nacional, legisladores, es el deposito de la fe, del honor y de la gratitud de Venezuela. Respetadla como la Arca Santa, que encierra no tanto los derechos de nuestros bienhechores, cuanto la gloria de nuestra fidelidad. Perezcamos primero que quebrantar un empeno que ha salvado la patria y la vida de sus hijos.

    La reunion de Nueva Granada y Venezuela en un grande Estado ha sido el voto uniforme de los pueblos y gobiernos de estas Republicas. La suerte de la guerra ha verificado este enlace tan anhelado por todos los colombianos; de hecho estamos incorporados. Estos pueblos hermanos ya os han confiado sus intereses, sus derechos, sus destinos. Al contemplar la reunion de esta inmensa comarca, mi alma se remonta a la eminencia que exige la perspectiva colosal, que ofrece un cuadro tan asombroso. Volando por entre las proximas edades, mi imaginacion se fija en los siglos futuros, y observando desde alla, con admiracion y pasmo, la prosperidad, el esplendor, la vida que ha recibido esta vasta region, me siendo arrebatado y me parece que ya la veo en el corazon del universo, extendiendose sobre sus dilatadas costas, entre esos oceanos, que la naturaleza habia separado, y que nuestra patria reune con prolongados y anchurosos canales. Ya la veo servir de lazo, de centro, de emporio a la familia humana; ya la veo enviando a todos los recintos de la tierra los tesoros que abrigan sus montanas de plata y de oro; ya la veo distribuyendo por sus divinas plantas la salud y la vida a los hombres dolientes del antiguo universo; ya la veo comunicando sus preciosos secretos a los sabios que ignoran cuan superior es la suma de las luces, a la suma de las riquezas, que le ha prodigado la naturaleza. Ya la veo sentada sobre el trono de la libertad, empunando el cetro de la justicia, coronada por la gloria, mostrar al mundo antiguo la majestad del mundo moderno.

    Dignaos, legisladores, acoger con indulgencias la profesion de mi conciencia politica, los ultimos votos de mi corazon y los ruegos fervorosos que a nombre del pueblo me atrevo a dirigiros. Dignaos conceder a Venezuela un Gobierno eminentemente popular, eminentemente justo, eminentemente moral, que encadene la opresion, la anarquia y la culpa. Un Gobierno que haga reinar la inocencia, la humanidad y la paz. Un Gobierno que haga triunfar bajo el imperio de leyes inexorables, la igualdad y la libertad.






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